Tairone fue criado por sus abuelos para asistir a la iglesia cada domingo. Pero los otros seis días de la semana, su religión era controlar las calles. Y mientras que sus abuelos le enseñaban la Escritura, los tíos de Tairone le enseñaban los trucos del mundo de las drogas.

No le llevó mucho tiempo a Tairone elegir la religión que iba a seguir. Lo que comenzó como vender marihuana en la preparatoria se convirtió en una carrera vendiendo crack cocaína como adulto joven. Al poco tiempo, Tairone se convirtió en el vendedor de drogas más buscado de su comunidad.

“Con aquel estilo de vida, yo mentía, era infiel, jugaba juegos de azar y tenía muchas mujeres. Se convirtió en un estilo de vida que infló mi ego,” comentó Tairone.

Todo se derrumbó cuando Tairone fue arrestado durante una operación antidrogas. Así de rápido, la vida fácil de engaños, fiestas y control de las calles terminó para Tairone.

18 de noviembre de 1998: una fecha que Tairone jamás olvidará. Fue el día en que él oyó la voz de Dios más claramente que nunca. Estaba en su celda, acostado en su cama. Su mente daba vueltas, pensando en su familia y los amigos que tenía, y en las promesas que había roto. Recordando sus pecados pasados, Tairone intentó aceptar lo inevitable—una larga sentencia. ¿Valía la pena vivir?

En medio del caos en su mente, Tairone escuchó una voz suave: “Tairone, soy un Dios celoso.”

“Yo supe que era Dios,” aseguró Tairone. “Supe que debía dejarme de juegos y le entregué mi vida a Él.”

Luego de ser sentenciado a cadena perpetua, Tairone se rodeó de cristianos que le animarían constantemente. Un amigo le presentó Crossroads Ministerio Carcelario.

“Me encantaron las lecciones y los mentores,” dijo Tairone. “Doy gracias a Dios por la paciencia, el amor, el ánimo y la instrucción que tuvieron.”

Equipado con la Palabra de Dios, Tairone comenzó a compartir el Evangelio con otros en donde estaba. Él vio las vidas de hombres cambiar radicalmente cuando conocieron a Jesús. Un hombre, miembro de la Mafia Mexicana, abandonó a su pandilla luego de que Tairone le llevó a conocer al Señor.

“Aprendí que tal vez no nos gusta estar en un lugar en particular, pero Dios siempre tiene un propósito y plan para nuestras vidas sin importar donde estamos,” comentó Tairone.

Todo ese tiempo, Tairone confiaba en que el Señor le liberaría algún día de la prisión. A pesar de haber recibido dos sentencias de por vida, Tairone dijo que confiaba en que Dios le liberaría. En el 2016, sus oraciones fueron contestadas cuando recibió clemencia del presidente Barack Obama.

Tairone no toma a la ligera la segunda oportunidad que recibió. Él ha encontrado un buen empleo y una iglesia sólida. Siente pasión por alcanzar a los jóvenes en su comunidad con el mensaje del Evangelio.

Ahora es líder del ministerio sobre ruedas de su iglesia, conduciendo por la ciudad recogiendo a adolescentes para llevarlos los domingos a la iglesia. Él comparte la historia de su vida y las verdades que aprendió de las lecciones bíblicas de Crossroads.

Crossroads abrió tanto mis ojos. Es una gran bendición saber que Dios es real y poder confiar en Él en todas las áreas de mi vida,” dijo Tairone. “Deseo compartir esto con todos.”

 

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